[{"content":" El problema de los tiempos En Río Mayo, la historia del origen del nombre del pueblo parece conocida desde hace generaciones. La versión tradicional sostiene que Gregorio Mayo descubrió el río que hoy lleva su nombre durante la expedición encabezada por Luis Jorge Fontana entre 1885 y 1886. Desde entonces, ese curso de agua quedó incorporado a la geografía histórica del Chubut como el Río Mayo, y más tarde también daría nombre a la localidad.\nPero cuando uno vuelve a las fuentes originales, compara las fechas y mira el mapa actual con algo de paciencia, aparece una primera duda incómoda: los tiempos no parecen cerrar del todo.\nNo se trata todavía de afirmar que la historia sea falsa. Tampoco de negar el valor de la expedición de Fontana ni el papel de Gregorio Mayo. El punto es más simple y, justamente por eso, más interesante: si la comisión de Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo, tuvo que hacerlo en un margen de tiempo extremadamente ajustado.\nY ahí es donde los tiempos empiezan a llamar la atención.\nVolver al relato de Fontana La principal fuente para reconstruir esta parte de la expedición es el libro de Fontana: Viaje de Exploracion en la Patagonia Austral. 1ra Ed. 1886.\nEse texto no es un diario íntimo ni una libreta de campaña escrita día por día. Es una memoria oficial, redactada por Fontana como gobernador del Territorio Nacional del Chubut y dirigida al Presidente de la República. Ese dato importa porque ayuda a entender el tono del relato: Fontana cuenta una empresa de exploración nacional, ordena los hechos, destaca los descubrimientos y presenta la marcha como una expedición exitosa pese a las dificultades.\nPero también importa por otra razón: al ser una memoria general, muchos episodios aparecen resumidos.\nEn esta serie nos concentraremos principalmente en los días que la expedición pasó en el entorno del actual Lago Fontana y en la comisión enviada al mando de Gregorio Mayo. Otros episodios del viaje aparecerán más adelante cuando ayuden a entender mejor lo ocurrido durante esos días.\nY uno de esos episodios es, justamente, el de Gregorio Mayo.\nUna expedición en busca de un paso hacia Chile A fines de diciembre de 1885, la expedición de Fontana avanzaba por el curso superior del río Senguer. El objetivo no era fundar pueblos ni nombrar ríos: buscaban un paso hacia Chile por donde el explorador de la armada chilena Enrique Simpson había entrado en territorio argentino.\nFontana y sus hombres intentaban reconocer la zona cordillerana, ubicar el nacimiento del Senguer y verificar si existía una comunicación posible hacia el oeste. Estaba convencido de que, si lograban resolver las diferencias entre los recorridos descritos años antes por Musters y Simpson, podrían encontrar una vía de comunicación hacia el Pacífico siguiendo los valles vinculados al río Aysén.\nEl 26 de diciembre dejaron el campamento de Paso de los Tehuelches, en los alrededores de la confluencia del río Gato y río Senguer. Recién el día 29 de diciembre llegaron al lago que pocos días después recibiría el nombre de Lago Fontana.\nCuando llegamos a la margen del lago, el primero que se apeó del caballo fue el joven Berroyn, quien levantando una taza con agua, me la ofreció, diciéndome: -Señor, tengo mucha sed, pero es al señor Gobernador a quien le corresponde beber primero del agua de este hermoso lago.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. La escena tiene algo de ceremonia, pero el contexto era mucho menos cómodo de lo que sugiere una lectura rápida.\nLa expedición avanzaba mucho más lentamente de lo que hoy podría imaginarse mirando un mapa moderno.\nLos ríos obligaban a cruzar cargueros y animales en pasos inseguros; algunos caballos se hundían en cuevas ocultas entre los pastizales y ciertos sectores boscosos resultaban casi imposibles de atravesar. Incluso después de dejar parte de la carga en el campamento para avanzar más livianos hacia la cordillera, el grupo seguía moviéndose en condiciones difíciles y sobre una geografía que todavía intentaban comprender mientras avanzaban.\nFontana resumió así el obstáculo que tenían por delante:\nPero, las montañas escarpadas y los bosques espesísimos nos oponían resistencia invencible por ese lado. [\u0026hellip;] Faltos de herramientas, y ya escasos de víveres, sintiendo además que las fuerzas físicas disminuían rápidamente [\u0026hellip;] era bienaventurado continuar, y más, cuando todo nos decía que el éxito de la expedición, tan feliz hasta entonces, podía comprometerse.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. En ese contexto aparece el episodio central de esta serie: la comisión enviada al mando de Gregorio Mayo.\nPor esta razón, despaché una comisión de diez hombres al mando del señor Mayo con orden de bajar por la costa del Senguel, hasta un punto en que pudiese cortar al sur algunas leguas o hasta el paraje en donde le fuere posible cambiar rumbo al oeste y penetrar en el valle del Aissen, y una vez alcanzado el río, procurar reconocer el paso a Chile. Entre tanto, nosotros lo esperaríamos en nuestro primer campamento (Paso de los Tehuelches), en cuyo punto habíamos dejado la chusma y nuestros cargueros\u0026hellip;\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Más adelante, Fontana volvería a referirse a esa partida en términos elogiosos: Así, mientras uno de mis mejores ayudantes desempeñaba comisión de tanta importancia, continuamos nosotros nuestras pesquisas por las costas del lago\u0026hellip;\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886.\nMientras intentaban encontrar un paso hacia el oeste, la expedición también dedicó parte del tiempo a explorar los alrededores del lago y reunir información que pudiera tener valor económico. Buscaron oro en los cursos de agua, recogieron fósiles y registraron incluso la presencia de carbón de piedra.\nEl día 1° de enero de 1886 se realizó una ceremonia junto al lago. Allí la expedición decidió dar nombre al lago y dejó constancia escrita de esa decisión. Fontana escribiría más tarde que no estaba de acuerdo con que el lago llevara su propio nombre. Después se improvisó una pequeña celebración por el nuevo año y emprendieron el regreso.\nEn cuanto a Mayo, Fontana escribió:\nEl resultado de la comisión está trazado en el plano y es el siguiente: marchó por el sur casi en la longitud de nuestro campamento, precisamente hasta el grado 45° y 25\u0026rsquo; de latitud, descubriendo un río que bajaba del oeste, el cual lleva el nombre de su descubridor\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Fontana incluso dejó una descripción resumida de cómo la comisión regresó al Senguer. La descripción es breve, pero incluye algunos detalles geográficos que conviene conservar porque más adelante volverán a aparecer. Desde allí, no pudiendo internarse al Oeste por falta de elementos, costearon el nuevo río al E. diez kilómetros, cortando enseguida hasta el río Senguel con rumbo N. E. a la altura por donde se le reúne el arroyo que baja de la pendiente Oriental de la precordillera.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral (1886)\nAunque resumido en pocas líneas, el relato sugiere una exploración concreta y con un recorrido definido, no una simple observación ocasional desde la distancia.\nEsa frase es la base de la interpretación tradicional: el río descubierto por Mayo sería el actual Río Mayo.\nPero la frase, leída sola, deja afuera un problema fundamental: ¿cuándo ocurrió exactamente ese reconocimiento y cuánto tiempo tuvo Mayo para hacerlo?\nEl 31 de diciembre y el 1° de enero Los días clave son el 31 de diciembre de 1885 y el 1° de enero de 1886.\nSegún el relato general de la expedición, en esos días el grupo se encontraba en la zona del Lago Fontana. Allí se hicieron reconocimientos del terreno, ascensos a cerros cercanos y finalmente una ceremonia para dar nombre al lago.\nLa secuencia es importante porque reduce mucho el margen disponible para una salida larga hacia el sur.\nSi Gregorio Mayo partió desde las inmediaciones del Lago Fontana, llegó hasta el actual valle del Río Mayo, reconoció un río que bajaba del oeste y regresó al encuentro del grupo principal, el viaje debió ser muy rápido. No hablamos de un simple traslado por camino conocido, sino de una exploración en territorio poco documentado, con necesidad de observar el terreno, interpretar cursos de agua y decidir si alguno podía conducir hacia el oeste.\nEse detalle cambia todo.\n“Una cosa es recorrer distancia. Otra muy distinta es explorar.”\nReconstrucción aproximada sobre mapa actual. La distancia mínima entre el Lago Fontana y el actual valle del Río Mayo ronda los 140–150 km ida y vuelta, sin considerar desvíos, relieve ni exploraciones intermedias. La línea recta del mapa moderno no representa el recorrido real de la expedición.\nLa distancia que incomoda Al mirar un mapa actual, la distancia entre el Lago Fontana y el actual Río Mayo no parece menor. Incluso tomando recorridos muy simplificados, en línea casi directa, el trayecto de ida y vuelta implica una marcha exigente.\nY eso sin contar lo más importante: el terreno real no se recorre en línea recta.\nEntre el Lago Fontana, el Senguer superior y el actual valle del Río Mayo hay relieves, cursos de agua, mallines, sectores boscosos y desvíos naturales. Además, la expedición no contaba con una cartografía precisa como la actual. Los hombres de Fontana no estaban siguiendo una ruta ya marcada: estaban intentando entender la geografía mientras avanzaban.\nPor eso, el problema no es solamente cuántos kilómetros hay.\nEl problema es qué debía ocurrir dentro de ese recorrido:\nsalir desde la zona del Lago Fontana; avanzar hacia el sur o sudoeste; encontrar un río que bajara del oeste; reconocerlo lo suficiente como para informarlo; evaluar si permitía avanzar hacia la cordillera; interpretar correctamente el terreno observado; y regresar al grupo principal. Todo eso, aparentemente, en una ventana temporal muy reducida.\nNo es imposible en términos absolutos. Pero sí es lo bastante ajustado como para exigir una revisión más cuidadosa.\nLo que conviene mirar en un mapa actual Para entender la duda, conviene ubicar cuatro puntos en un mapa moderno:\nel Lago Fontana; el río Senguer; el actual Río Mayo; los cursos y lagunas intermedias hacia el sur. A simple vista, el recorrido tradicional supone una excursión considerable desde la zona del lago hacia el sur.\nY ahí aparece otro detalle llamativo.\nLa descripción que dejó Fontana sobre la comisión de Mayo es extremadamente breve.\nNo aparece una narración detallada de una larga marcha, ni una descripción amplia de los valles que deberían haber atravesado o visto. El episodio está resumido en pocas líneas, casi de manera esquemática.\nEso llama la atención porque los cursos de agua eran fundamentales para la expedición. No solo servían para orientarse: también eran claves para buscar pasos, pasturas, zonas fértiles e incluso indicios de oro.\nSi la comisión de Mayo hubiera llegado efectivamente hasta el actual Río Mayo, uno esperaría una descripción más rica del paisaje hidrográfico. Sin embargo, el relato conservado es muy escueto.\nUna duda, no una conclusión Este primer problema no alcanza, por sí solo, para descartar la versión tradicional.\nPodría haber errores en las fechas. Fontana pudo haber resumido acontecimientos. Mayo pudo haber viajado con pocos hombres, sin cargueros, mucho más rápido que el grupo principal. También es posible que parte del recorrido haya sido reconstruido después con información incompleta.\nTodas esas posibilidades deben quedar abiertas.\nPero justamente ahí empieza la investigación: cuando una explicación tradicional necesita demasiadas aclaraciones para sostenerse, vale la pena volver a mirar las fuentes.\nLa pregunta inicial no es si Gregorio Mayo merece o no el nombre del río. La pregunta es más concreta:\n“¿La comisión de Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo?”\nPor ahora, la primera señal de alerta son los tiempos.\nY los tiempos, en esta historia, no son un detalle menor.\nLa próxima pista El relato de Fontana abre la pregunta. Pero otra fuente de la misma expedición permite revisar esos días con mucho más detalle: el diario personal de Murray Thomas.\nA diferencia de la memoria oficial, Murray anotó horarios, movimientos, esperas, ascensos y campamentos. Y cuando se ordenan esos apuntes día por día, la cronología del viaje empieza a verse muy distinta.\nFuentes citadas en este artículo Fontana, Luis Jorge. Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. Primera edición, 1886. Murray Thomas, John. Diario de la expedición de los Rifleros del Chubut (1885-1886). Próximo artículo Artículo 2: El diario de John Murray Thomas\n","date":"2026-05-08","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/historia/articulo_1_gregorio_mayo_llego_al_rio/","section":"historia","summary":" El problema de los tiempos En Río Mayo, la historia del origen del nombre del pueblo parece conocida desde hace generaciones. La versión tradicional sostiene que Gregorio Mayo descubrió el río que hoy lleva su nombre durante la expedición encabezada por Luis Jorge Fontana entre 1885 y 1886. Desde entonces, ese curso de agua quedó incorporado a la geografía histórica del Chubut como el Río Mayo, y más tarde también daría nombre a la localidad.\n","title":"Artículo 1: ¿Gregorio Mayo realmente llegó al Río Mayo?"},{"content":" La cronología que complica el viaje de Gregorio Mayo En la entrada anterior apareció el primer problema: los tiempos.\nSi Gregorio Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo desde la zona del Lago Fontana, el viaje debió realizarse en un margen muy reducido. No es una imposibilidad absoluta, pero sí una dificultad que obliga a mirar con más cuidado las fuentes.\nLa memoria de Fontana, escrita como relato oficial de la expedición, deja planteado el episodio de la comisión de Mayo en pocas líneas. Allí dice que Mayo marchó hacia el sur, descubrió un río que bajaba del oeste y que ese río llevó luego el nombre de su descubridor.\nPero hay otra fuente que permite mirar esos mismos días desde un lugar distinto: el diario personal de John Murray Thomas, uno de los integrantes de la expedición.\nY cuando se ordenan sus anotaciones día por día, la cronología empieza a volverse menos clara de lo que parecía.\nDos fuentes, dos formas de contar la misma expedición Fontana escribió una memoria oficial. Lo hizo como gobernador del Territorio Nacional del Chubut y con destino al Presidente de la República. Su relato tiene el tono de una expedición nacional: presenta descubrimientos, ordena el recorrido, destaca decisiones y muestra las dificultades como obstáculos superados.\nJohn Murray Thomas —a quien en adelante llamaremos Thomas, como aparece habitualmente mencionado en los relatos de la expedición— no era un observador externo. Integraba los Rifleros del Chubut y ocupaba un lugar importante dentro de la compañía.\nSu diario fue publicado posteriormente como:\nJohn Murray Thomas, “Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros”, en Revista Camwy, n.º 10, Museo Histórico Regional de Gaiman, noviembre de 1985.\nA diferencia de la memoria oficial redactada por Fontana, el diario registra la marcha cotidiana de la expedición. Thomas anotaba horarios, campamentos, recorridos, condiciones del terreno, resultados de la caza, animales disponibles para consumo y previsiones para los días siguientes. Son observaciones prácticas, escritas mientras el viaje ocurría.\nEsa diferencia vuelve especialmente interesante la comparación entre ambas fuentes. Fontana reconstruye la expedición como una memoria general de los acontecimientos; Thomas registra lo que sucede día por día.\nLa expedición también respondía a una necesidad concreta de la colonia galesa del Chubut. Hacia 1885 el valle inferior comenzaba a mostrar límites para recibir nuevos pobladores, y muchos colonos buscaban nuevos campos, minerales y posibilidades de expansión hacia el oeste. Ese contexto ayuda a entender por qué Thomas presta tanta atención a cuestiones como la calidad de los pastos, la disponibilidad de agua, la caza o el estado de los animales.\nEl diario no reemplaza al relato de Fontana ni permite descartarlo. Pero sí aporta una cronología mucho más detallada. Y cuando se comparan ambas versiones, aparece una pregunta incómoda:\n¿En qué momento pudo haberse separado Gregorio Mayo para realizar la exploración que Fontana le atribuye?\nAlgunos protagonistas de esta parte de la expedición\nLuis Jorge Fontana: gobernador del Territorio Nacional del Chubut y jefe de la expedición. John Murray Thomas: comandante de la compañía y autor del diario de viaje. Gregorio Mayo: oficial a cargo del bagaje y de los caballos. William Katterfeld: ingeniero de la expedición. Pedro Derbes: secretario del gobernador. Ricardo Franco: sargento y asistente del gobernador. Martín Platero: baqueano tehuelche que acompañó a la expedición en el tramo cordillerano. El 30 de diciembre: todavía estaban explorando el lago El 30 de diciembre de 1885, Thomas anota que salió con Fontana, el ingeniero, James, Wagner y Herman. Subieron a un monte alto desde donde tomaron vistas del lago desde la margen sur. El día era claro, aunque había algo de neblina a la distancia. Sólo Thomas y Wagner llegaron a la cima. El resto del grupo regresó antes al campamento.\nThomas escribió:\nA las 2 p.m. tomé tres vistas del lago: una del medio y una de cada extremo.\n― Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros de John Murray Thomas, 1886 Imagen publicada en el Boletin del Instituto Geográfico Argentino (Tomo VII, Diciembre 1886, Cuaderno XII) con el título \u0026ldquo;Gran lago que da nacimiento al río Senguel.\nEse mismo día quisieron avanzar más, pero el tiempo no alcanzó. Thomas propuso escalar otro pico, aunque Fontana respondió que ya era tarde. El ingeniero Katterfeld fue solo y regresó después diciendo que había visto otro lago más grande, conectado al Fontana por un estrecho.\nEse detalle importa por dos razones.\nPrimero, porque muestra que el grupo todavía estaba concentrado en reconocer el entorno inmediato del Lago Fontana.\nSegundo, porque el problema principal seguía siendo el mismo: encontrar una comunicación hacia el oeste.\nNo estaban todavía en una marcha de regreso ordenada. Tampoco aparece en el diario, para ese día, una gran comisión ausente hacia el sur.\nEl 31 de diciembre: el bosque cerraba el paso Al día siguiente, Thomas salió nuevamente, esta vez con Wagner, James, D. Davies y Antonio. El objetivo era buscar la forma de subir a un pico más alto que el ingeniero había señalado a corta distancia.\nLa anotación del diario es importante:\nPartimos a las 7 a.m.; a las 9 a.m. habíamos llegado hasta donde saqué las vistas ayer; comprendimos que era imposible cruzar el bosque para llegar al otro pico y decidimos subir al primero.\n― Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros de John Murray Thomas, 1886 La frase tiene mucho peso.\nEl diario no muestra una expedición avanzando rápidamente hacia el sur. Muestra algo mucho más lento: hombres tratando de abrirse paso entre bosque, montaña y pendientes difíciles, a pocas horas del campamento. Sólo Thomas y Wagner consiguieron subir al pico.\nVolvieron cansados hacia la tarde:\nBajamos al lago a las 3 p.m., algo cansados [\u0026hellip;] y arribamos al campamento hacia las 5 p.m.\n― Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros de John Murray Thomas, 1886 Así termina el 31 de diciembre en el diario de Thomas: con parte del grupo regresando al campamento del lago después de un reconocimiento local.\nY ese es justamente uno de los días que, según la lectura tradicional, debería dejar espacio para que la comisión de Mayo emprendiera una exploración considerable hacia el sur.\nEl 1° de enero: ceremonia, fuga y regreso El 1° de enero de 1886 comenzó con un hecho inesperado: descubrieron que Martín Platero había huido durante la noche.\nThomas lo registró sin adornos:\nCuando nos levantamos esta mañana, descubrimos que el indio había huido, lo que nos causó escalofríos.\n― Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros de John Murray Thomas, 1886 La frase es breve, pero dice mucho.\nLa huida de Platero no fue un detalle menor. Era el guía indígena con el que contaba la expedición y uno de los pocos hombres capaces de orientarlos en una geografía que los demás apenas comenzaban a interpretar.\nDe inmediato enviaron cuatro hombres hacia el campamento donde habían quedado la familia de Platero, parte de la carga y algunos animales.\nEl mismo día, después de descubrir la fuga de Platero y enviar cuatro hombres hacia el campamento donde había quedado su familia, se realizó la ceremonia para dar nombre al lago.\nThomas dejó una descripción detallada del acto:\nEsta mañana tuvimos la ceremonia de dar nombre al lago, lo llamamos \u0026ldquo;Lago Fontana\u0026rdquo; en honor al Gobernador. Levantamos una pirámide de piedras con un agujero en el medio; se izó la bandera argentina que fue saludada con tres descargas de fusilería; yo pronuncié unas palabras y leí el acta dando nombre al lago; el papel fue firmado por todos y puesto en una botella que se colocó entre las piedras.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Lejos de tratarse de un gesto improvisado, la documentación disponible muestra una ceremonia cuidadosamente organizada, con autoridades designadas, lectura de un acta, firmas, discursos y depósito del documento en una botella dentro del monumento levantado para la ocasión.\nY unas líneas más adelante agregó:\nEl Gobernador dió un discurso y luego le dimos tres hurras. Mayo y yo, Inglaterra, Alemania, España y la Argentina fueron vivadas.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 El acta confirma el sentido formal de aquella ceremonia:\nHaciendo uso de nuestras atribuciones como descubridores de este lago [\u0026hellip;] resolvemos por unanimidad de votos darle el nombre [\u0026hellip;] como \u0026ldquo;Lago Fontana\u0026rdquo; en honor de nuestro Jefe y Gobernador de este Territorio del Chubut [\u0026hellip;]\n― Acta del Lago Fontana, 1° de enero de 1886 [\u0026hellip;] el señor Gobernador Fontana se excusó hasta oponerse en lo posible a la celebración de este hecho [\u0026hellip;]\n― Acta del Lago Fontana, 1° de enero de 1886 La redacción del acta no permite identificar con certeza a todos los presentes, pero el diario de Thomas sitúa a Mayo dentro de los festejos realizados aquella mañana.\nDespués de la ceremonia, Thomas anotó el inicio del regreso:\nConcluída la ceremonia cargamos nuestros caballos y comenzamos el regreso. Los cuatro hombres que nos precedieron esperan llegar al campamento de las chinas esta tarde; nosotros arribaremos mañana. Acampamos cerca del viejo campamento del día 26 de diciembre.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Esto reduce todavía más el margen disponible.\nSi Mayo estaba allí durante el acto del 1° de enero, entonces la comisión hacia el sur debió ocurrir después de la ceremonia.\nEl acta confirma la ceremonia, pero no resuelve por completo la cuestión de los presentes, porque en la copia consultada no se distinguen todas las firmas. Para la presencia de Mayo, el dato más importante sigue estando en el diario de Thomas, cuando anota que “Mayo y yo, Inglaterra, Alemania, España y la Argentina fueron vivadas”.\nSi esa interpretación es correcta, la exploración hacia el sur debió realizarse después de la ceremonia o en un intervalo temporal muy reducido.\nEsa posibilidad no debe descartarse. Pero obliga a imaginar una comisión mucho más breve, rápida y limitada de lo que suele suponerse.\nEl texto del acta confirma varios detalles que Thomas registró en su diario: el nombre dado al lago, las tres descargas de fusilería, la oposición de Fontana a recibir ese homenaje y un dato particularmente relevante para esta investigación: la ceremonia comenzó a las 8 de la mañana del 1° de enero.\nEl 2 de enero: Mayo llega antes que el grupo principal El diario se vuelve todavía más interesante al día siguiente.\nThomas cuenta que el 2 de enero partieron a las 8 de la mañana y llegaron al campamento de Navidad hacia las 12 y media, después de galopar buena parte del trayecto.\nAllí anotó:\nMayo y su compañía había llegado un poco antes que nosotros.\n― Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros de John Murray Thomas, 1886 Esta frase es clave.\nThomas no describe a Mayo regresando de una larga expedición independiente ni registra una reunión formal para informar descubrimientos. Simplemente señala que Mayo y su grupo habían llegado poco antes que ellos al campamento.\nLa anotación permite imaginar distintas reconstrucciones posibles. Una de ellas es que la comisión se desarrollara en algún momento posterior a la ceremonia del 1° de enero y que Mayo regresara al campamento antes que el grupo principal. Sin embargo, el diario no aporta detalles suficientes para afirmarlo con certeza.\nEsa hipótesis encaja mejor con el diario que una expedición prolongada anterior al 1° de enero.\nPero también deja una pregunta difícil:\n¿Alcanzaba ese margen para llegar hasta el actual Río Mayo, reconocerlo, identificarlo como un río que bajaba del oeste y regresar?\nLo que el diario no dice Hay algo tan importante como lo que Thomas escribe: lo que no escribe.\nEn esos días, el diario menciona:\nascensos a cerros; fotografías del lago; dificultades para atravesar el bosque; la fuga de Platero; el envío urgente de hombres al campamento; el regreso del grupo principal; y la llegada de Mayo poco antes que ellos. Pero no aparece una narración clara de una gran marcha de Mayo hasta el actual Río Mayo.\nEsto no prueba que la comisión no haya salido.\nTampoco prueba que Mayo no haya explorado un curso de agua hacia el sur.\nPero sí vuelve menos sencilla la interpretación tradicional. Si la comisión fue tan importante como para dar nombre a un río, llama la atención que el diario cotidiano de Thomas no conserve una descripción más explícita de la salida, el recorrido o el regreso.\nUna vez más, el problema no es una sola contradicción.\nEs la suma de varios silencios pequeños.\nLa versión más prudente Con el diario de Thomas en la mano, conviene evitar dos extremos.\nNo parece correcto afirmar, sin más, que Mayo nunca salió hacia el sur. El propio Fontana menciona la comisión y dice que su resultado estaba trazado en el plano.\nPero tampoco parece prudente aceptar automáticamente que aquella comisión llegó hasta el actual Río Mayo en el sentido moderno del nombre.\nEl diario sugiere algo más limitado y más incómodo:\nLa exploración de Mayo probablemente fue más breve, más rápida y más cercana al movimiento general de la expedición de lo que deja imaginar la versión tradicional.\nY si fue así, entonces la pregunta cambia.\nYa no se trata solo de saber si Mayo salió.\nLa pregunta pasa a ser:\n¿Qué alcanzó a ver realmente?\nUna pista que mira hacia el sur Fontana escribió que los hombres de Mayo divisaron otro lago más al sur. Esa observación parece simple. Sin embargo, al ubicarla sobre un mapa moderno, abre preguntas nuevas. Y para responderlas ya no alcanza con revisar fechas y diarios: la duda deja de ser solamente cronológica. También se vuelve geográfica.\nEse detalle abre un problema nuevo.\nY entonces la pregunta cambia.\nYa no se trata solamente de cuándo salió Mayo.\nSe trata de saber qué estaba viendo realmente cuando creyó haber encontrado aquel río que bajaba del oeste.\nFuentes citadas en este artículo Fontana, Luis Jorge. Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. Primera edición, 1886. Thomas, John Murray. “Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros”, en Revista Camwy, nº 10, Museo Histórico Regional de Gaiman, noviembre de 1985. Boletin del Instituto Geografico Argentino, Tomo VII, Diciembre 1886, Exploración en la Patagonia Austral por el señor Gobernador del Chubut Teniente Coronel Luis Jorge Fontana. Próximo artículo Artículo 3: El lago que no debería estar ahí\n","date":"2026-05-08","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/historia/articulo_2_el_diario_de_thomas_murray/","section":"historia","summary":" La cronología que complica el viaje de Gregorio Mayo En la entrada anterior apareció el primer problema: los tiempos.\nSi Gregorio Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo desde la zona del Lago Fontana, el viaje debió realizarse en un margen muy reducido. No es una imposibilidad absoluta, pero sí una dificultad que obliga a mirar con más cuidado las fuentes.\n","title":"Artículo 2: El diario de John Murray Thomas"},{"content":" Buenos Aires, Blanco o Coyte En las dos entradas anteriores apareció el primer problema: los tiempos.\nSi Gregorio Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo desde la zona del Lago Fontana, el viaje debió realizarse en un margen muy reducido. Y cuando se revisa el diario de John Murray Thomas, ese margen se vuelve todavía más difícil de ordenar.\nLa pregunta, entonces, ya no es solamente cuándo pudo haber salido Mayo.\nTambién importa otra cosa:\n¿Qué alcanzó a ver realmente?\nFontana escribió que la comisión enviada al mando de Mayo descubrió un río que bajaba del oeste. Pero en el mismo pasaje agregó un dato todavía más inquietante: aquellos hombres habrían divisado otro lago más al sur.\nEse detalle cambia el eje de la investigación.\nHasta ahora el problema era cronológico.\nDesde este punto empieza a ser también geográfico.\nLa frase de Fontana En su relato, después de afirmar que la comisión de Mayo descubrió un río que bajaba del oeste, Fontana escribió:\nDivisaron otro lago más al S. que supongo sea el lago Buenos Aires, según la distancia calculada por el señor Mayo.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. La frase parece menor, casi una observación secundaria dentro del informe.\nPero contiene tres datos importantes:\nla comisión habría visto un lago hacia el sur; Fontana no lo identificó con certeza; la identificación con el Lago Buenos Aires fue una suposición basada en una distancia calculada por Mayo. El punto clave está en una palabra: supongo.\nFontana no escribió que Mayo llegó al Lago Buenos Aires. Tampoco escribió que lo reconoció directamente. Dijo que la comisión divisó un lago más al sur y que él supuso que podía tratarse del Buenos Aires.\nLa diferencia es importante.\nPorque si se trataba de una suposición, entonces puede revisarse.\nHay además un dato previo que vuelve más extraña la identificación con el Lago Buenos Aires. Fontana conocía la latitud atribuida al paso de Simpson y, al avanzar por el Senguer superior, calculaba que ese punto quedaba algunas leguas más al sur del lugar donde se encontraban. Si el objetivo seguía siendo hallar una comunicación hacia el Aysén, no resulta evidente por qué la comisión debía alejarse mucho más hacia el sur, hasta una región tan distante como la del Lago Buenos Aires.\nY hay otro detalle que conviene tener presente desde el comienzo: Fontana no vio ese lago. Lo que tenemos es una información transmitida por la comisión de Mayo, interpretada después por Fontana dentro de una memoria general de la expedición.\nEs decir:\nMayo y sus hombres observaron algo.\nFontana recibió esa información.\nY luego intentó ubicarla dentro de la geografía que creía conocer.\nEse encadenamiento abre margen para errores de distancia, orientación o identificación.\nPrimer candidato: el Lago Buenos Aires El Lago Buenos Aires existe, por supuesto. Es uno de los grandes lagos de la Patagonia.\nPero al ubicarlo en un mapa moderno aparece de inmediato una dificultad: queda demasiado lejos del sector donde se movía la expedición.\nPara que la comisión de Mayo hubiera visto realmente el Lago Buenos Aires, habría que aceptar una marcha mucho más extensa que la que sugiere la cronología disponible. No sólo tendrían que haber salido desde la zona del Lago Fontana, avanzar hacia el sur, encontrar un río que bajaba del oeste, reconocerlo, intentar internarse hacia la cordillera y regresar al Senguer. Además, deberían haber alcanzado un punto desde donde fuera posible divisar, o al menos inferir, un lago situado mucho más al sur incluso que el actual valle del Río Mayo.\nEso vuelve el recorrido extremadamente exigente.\nY no sólo por la distancia.\nFontana habla de una comisión de diez hombres al mando de Mayo. Una marcha larga de ese tipo habría requerido caballos suficientes, previsiones de comida, tiempos de descanso y cierta organización para regresar sin comprometer al resto de la expedición. Si el reconocimiento hubiese sido tan extenso como para acercarse visualmente al Lago Buenos Aires, llama la atención que no aparezca expresado en leguas, jornadas parciales, referencias intermedias o accidentes destacados del terreno.\nSi la comisión hubiera avanzado tanto hacia el sur, uno esperaría algún rastro más claro en el relato: otros valles, otros cursos de agua, accidentes importantes del terreno, cambios de paisaje o referencias intermedias.\nPero Fontana resume todo el resultado de la comisión en unas pocas líneas.\nNo hay una descripción amplia de una marcha profunda hacia el sur.\nNo hay una enumeración de los cursos intermedios.\nNo hay un relato detallado del paisaje que deberían haber atravesado o visto.\nLa identificación con el Lago Buenos Aires, entonces, resulta problemática.\nNo imposible en abstracto.\nPero sí difícil de sostener sin aceptar demasiadas condiciones favorables al mismo tiempo: una marcha muy rápida, una observación desde un punto excepcional, una distancia bien calculada, un diario de Thomas que no registró con claridad la salida, y un relato de Fontana que comprimió de manera extrema un reconocimiento muy amplio.\nSon muchas piezas para acomodar.\nMapa moderno de referencia. La comparación entre el Lago Fontana, el Lago Blanco, la zona de Coyte y el Lago Buenos Aires permite dimensionar el problema geográfico. Las líneas o distancias deben leerse como referencias aproximadas, no como reconstrucciones exactas del recorrido.\nSegundo candidato: el Lago Blanco La duda sobre el Lago Buenos Aires no es nueva.\nEn un artículo publicado en la Revista Argentina Austral, n.º 385, de noviembre de 1963, se propuso otra posibilidad: que el lago divisado por la comisión hubiera sido el Lago Blanco, aunque también se mencionaba el Buenos Aires como alternativa menos probable.\n\u0026hellip;divisa un nuevo lago, que ha de haber sido el Blanco, o bien el Buenos Aires (esto último me parece menos probable)\u0026hellip;\n― Revista Argentina Austral, n.º 385, noviembre de 1963 Este dato es valioso porque muestra que otros autores también encontraron problemática la identificación con el Lago Buenos Aires.\nPero el Lago Blanco tampoco resuelve completamente el problema.\nA primera vista, tiene una ventaja: está más cerca que el Buenos Aires. Sin embargo, su ubicación presenta dificultades propias. El valle del Chalía y el relieve de la zona no parecen favorecer una visión lejana y abierta del lago. Más bien, el Lago Blanco parece un lago que se encuentra al acercarse, no uno que se divisa claramente desde lejos durante una exploración rápida.\nAdemás, el Lago Blanco también queda al sur del actual valle del Río Mayo. Por eso no basta con decir que está más cerca que el Buenos Aires. Para convertirlo en candidato habría que explicar cómo llegó la comisión hasta una zona desde la cual pudiera observarlo y por qué no quedaron registrados otros elementos importantes del camino.\nEl arroyo Chalía, por ejemplo, tendría que haber llamado la atención.\nTambién la laguna Quilchamal.\nNo son detalles menores. Para una expedición que buscaba cursos de agua, pasos, pasturas y orientación, esos rasgos difícilmente serían irrelevantes.\nPero no aparecen con claridad en la descripción de Fontana.\nPor eso, el Lago Blanco es una posibilidad interesante como antecedente historiográfico, pero también presenta obstáculos. Sirve para mostrar que la identificación del lago estaba abierta a discusión, no necesariamente para resolverla.\nOtros espejos de agua menores También existen otros lagos o lagunas en la región cordillerana, como el Lago Las Margaritas.\nPero su caso parece todavía menos convincente para este episodio.\nSe trata de un espejo de agua pequeño, escondido entre bosques y relieves, bastante más al sudoeste. No parece un lago que pudiera divisarse fácilmente a lo lejos durante una exploración rápida. Para encontrarlo, habría hecho falta internarse en una zona mucho más específica, con una cuota considerable de azar.\nPor eso conviene mencionarlo sólo como parte del paisaje regional, no como candidato fuerte para explicar la frase de Fontana.\nTercer candidato: Coyte Si el lago observado no era el Buenos Aires, y si el Blanco también presenta dificultades, entonces aparece una alternativa más cercana al área probable de reconocimiento: Coyte.\nLa laguna o lago Coyte se encuentra mucho más cerca del sector que pudo haber recorrido la comisión de Mayo desde el entorno del Senguer superior. También encaja mejor con una exploración breve, parcial y realizada con información incompleta.\nEsto no significa que la comisión haya llegado necesariamente hasta Coyte.\nTampoco significa que la identificación esté resuelta.\nPero Coyte tiene una ventaja importante: exige menos supuestos.\nNo obliga a imaginar una marcha extremadamente larga hasta el área visual del Lago Buenos Aires. No obliga a internarse hasta el sector del Lago Blanco atravesando o reconociendo otros accidentes importantes que luego no aparecen mencionados. Y permite explicar mejor por qué Fontana habló de un lago hacia el sur sin ofrecer una descripción detallada.\nCoyte, en este sentido, no prueba la hipótesis.\nPero vuelve más razonable la duda.\nReconstrucción aproximada sobre mapa actual. La distancia mínima entre el Lago Fontana y el Lago Buenos Aires supera los 300 km ida y vuelta, sin considerar desvíos, relieve ni exploraciones intermedias. La línea recta del mapa moderno no representa el recorrido real de la expedición.\nEl río sigue siendo el problema Ahora bien: aun si el lago observado hubiera sido Coyte, eso no resuelve automáticamente qué río exploró la comisión de Mayo.\nY este punto es fundamental.\nFontana no sólo dijo que vieron un lago al sur. También escribió que descubrieron un río que bajaba del oeste. En el primer artículo ya vimos que agregó otro detalle importante: desde allí, al no poder internarse hacia el oeste, costearon el nuevo río hacia el este unos diez kilómetros y luego cortaron hacia el río Senguer con rumbo noreste.\nEse pequeño itinerario es una de las piezas más importantes de toda la discusión.\nPorque obliga a mirar la red de cursos de agua al sur del Senguer superior, no solamente los lagos.\nEn esa zona aparecen varios elementos que deben considerarse juntos:\nel Arroyo Verde; el sistema de Coyte; el Arroyo Tacho; y, más al sur, el actual Río Mayo. El Arroyo Verde resulta especialmente interesante porque presenta un eje más claro de oeste a este. Esa orientación encaja bastante bien con la idea de un río que bajaba del oeste y que luego fue costeado hacia el este durante algunos kilómetros.\nEl sistema Coyte, en cambio, se vincula mejor con la presencia de una laguna hacia el sur, pero no resuelve por sí solo la identificación del río recorrido. Su orientación es más oblicua y no se presenta como un oeste-este tan limpio como el Arroyo Verde.\nEntre ambos aparece el Arroyo Tacho, otro curso cercano que obliga a mirar la región como una red de drenajes y no como una línea simple entre el Lago Fontana y el Río Mayo.\nPor eso, Arroyo Verde y Coyte cumplen funciones distintas dentro de la hipótesis. Arroyo Verde parece más compatible con la descripción del curso de agua: un río o arroyo que viene del oeste y puede costearse hacia el este. Coyte, en cambio, parece más compatible con la observación del lago.\nEsa diferencia impide cerrar el problema de manera simple.\nLa duda, entonces, no es solamente si el lago era Coyte.\nLa duda más precisa es otra:\n¿lo que la comisión vio y recorrió corresponde mejor al sistema de Coyte, al Arroyo Verde, o a una observación parcial reconstruida después como si perteneciera al actual Río Mayo?\nEsa es la verdadera dificultad.\nDetalle geográfico de la zona ubicada al sur del Senguer superior. El mapa debe mostrar la relación entre Arroyo Verde, Coyte, Arroyo Tacho y el actual Río Mayo. La clave no es trazar una ruta definitiva, sino mostrar que la región forma una red de cursos cercanos capaces de generar confusión en una reconstrucción posterior.\nLo que muestra el croquis El croquis de Fontana también debe mirarse con cautela.\nNo es un mapa moderno. No tiene la precisión que hoy exigiríamos a una representación cartográfica. Pero tiene valor porque muestra cómo la expedición intentó traducir sus observaciones a un plano.\nEn ese croquis, la comisión de Mayo aparece como un reconocimiento hacia el sur del área del Lago Fontana y el Senguer superior. El trazado es breve, esquemático, y no parece representar una larga penetración hacia los grandes lagos del sur.\nTambién hay otro detalle llamativo: si Fontana consideraba posible que el lago divisado fuese el Buenos Aires, un espejo de agua enorme y conocido por referencias previas, sorprende que no aparezca representado con claridad en el croquis, ni siquiera como una localización tentativa.\nEl silencio gráfico importa.\nFontana menciona el lago en el texto, pero el plano no parece otorgarle el mismo peso. Eso sugiere que la información era incierta, demasiado indirecta o difícil de ubicar con seguridad.\nY todavía hay otro elemento que conviene observar con cuidado. El recorrido atribuido a Mayo en el croquis no parece una línea directa hacia un objetivo claro. Más bien sugiere un movimiento envolvente o de reconocimiento, como si la comisión hubiera intentado rodear una zona, cortar campo y volver hacia el Senguer.\nEse dibujo puede leerse de varias maneras.\nPodría representar simplemente una exploración abreviada hacia el sur.\nPodría reflejar un intento de encontrar un paso o un curso de agua que permitiera avanzar hacia el oeste.\nPero también podría corresponder a un movimiento útil para cortar rastros o cubrir terreno en caso de que Platero y su familia hubieran intentado dirigirse hacia el sur. No hay que afirmarlo como hecho, pero la forma del trazado permite dejar planteada la pregunta.\nEn cualquier caso, el croquis refuerza una impresión: el episodio fue registrado como una exploración limitada y envolvente, no como una marcha extensa hasta el área del Lago Buenos Aires.\nRecorte del croquis de Fontana correspondiente al sector del Lago Fontana y la comisión enviada al mando de Mayo. La imagen debe usarse como apoyo visual del relato, no como prueba cartográfica exacta.\nLa ausencia de Platero Todavía queda una pregunta incómoda.\nSi la comisión de Mayo salió hacia el sur mientras Martín Platero seguía con la expedición, ¿por qué no aparece asociado a esa partida?\nLa pregunta importa porque Platero era, al menos, uno de los hombres que más podía ayudar a orientarse en una geografía que los expedicionarios apenas comenzaban a interpretar. Aunque no conociera el paso hacia Chile desde el Lago Fontana, podía seguir siendo útil para reconocer campos hacia el sur, ubicar aguadas, interpretar rastros o aportar nombres indígenas de lugares.\nSi Mayo iba a moverse por terrenos que la expedición no había recorrido, llevar a Platero habría tenido sentido.\nPero el relato de Fontana no lo menciona junto a la comisión.\nY el diario de Thomas muestra otro problema: el 1° de enero, Platero ya había huido. Ese mismo día enviaron cuatro hombres hacia el campamento donde había quedado su familia. Al día siguiente, desde el campamento principal, mandaron siete hombres más para intentar alcanzarlo.\nLa reacción fue importante.\nEso sugiere que Platero todavía importaba mucho para la expedición.\nTal vez por miedo a perder animales o equipos.\nTal vez porque seguía siendo útil como baqueano.\nTal vez porque su fuga era vista como un acto grave dentro de la disciplina de la marcha.\nO por todas esas razones a la vez.\nPero lo cierto es que su ausencia cambia la lectura del episodio. Si Mayo salió después de la ceremonia del 1° de enero, entonces ya no contaba con el principal conocedor indígena del terreno. Y si salió antes, sigue llamando la atención que Platero no aparezca mencionado como parte de una comisión enviada justamente a explorar campos desconocidos.\nUna duda más precisa A esta altura, el problema ya no puede reducirse a una sola pregunta.\nNo se trata únicamente de saber si Mayo llegó o no llegó al actual Río Mayo.\nLa duda es más precisa.\nFontana supuso que el lago observado hacia el sur podía ser el Lago Buenos Aires. Pero esa identificación parece difícil por distancia, tiempo y falta de referencias intermedias. El problema se agranda si se recuerda que el Lago Buenos Aires queda mucho más al sur que el actual Río Mayo. Es decir: no basta con imaginar que la comisión alcanzó el valle del Río Mayo; habría que aceptar que desde allí, o desde algún punto todavía más favorable, pudo divisar o inferir un lago situado mucho más lejos.\nEl Lago Blanco fue propuesto después como alternativa, pero también presenta dificultades. No parece un lago fácilmente visible a distancia, queda también al sur del Río Mayo, y para llegar a su zona deberían aparecer otros rasgos como el Chalía o la laguna Quilchamal.\nCoyte, en cambio, queda mucho más cerca y encaja mejor con una exploración breve.\nPero incluso si Coyte explica mejor el lago, el río sigue abierto.\nEl Arroyo Verde parece ajustarse mejor a la descripción de un curso que baja del oeste y se recorre hacia el este. El sistema Coyte se relaciona mejor con la presencia del lago. Y el Arroyo Tacho agrega otra pieza a una red hidrográfica que no se deja simplificar.\nPor eso, el dato del lago no cierra la investigación.\nLa vuelve más interesante.\nPorque si el lago visto por Mayo no era el Buenos Aires, entonces también debemos preguntar qué río recorrió realmente.\nY para entender cómo pudo moverse una comisión en esa región, todavía falta mirar a un personaje clave: Martín Platero.\nSu presencia, su fuga y la reacción que provocó en la expedición serán el próximo paso de esta investigación.\nFuentes citadas en este artículo Fontana, Luis Jorge. Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. Primera edición, 1886. Thomas, John Murray. “Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros”, en Revista Camwy, n.º 10, Museo Histórico Regional de Gaiman, noviembre de 1985. “La Compañía de Rifleros\u0026hellip;”, Revista Argentina Austral, n.º 385, año XXXV, noviembre de 1963. ","date":"2026-05-08","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/historia/articulo_3_el_lago_que_no_deberia_estar_ahi/","section":"historia","summary":" Buenos Aires, Blanco o Coyte En las dos entradas anteriores apareció el primer problema: los tiempos.\nSi Gregorio Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo desde la zona del Lago Fontana, el viaje debió realizarse en un margen muy reducido. Y cuando se revisa el diario de John Murray Thomas, ese margen se vuelve todavía más difícil de ordenar.\n","title":"Artículo 3: El lago que no debería estar ahí"},{"content":" El hombre que sabía desaparecer Los perros no ladraron.\nDetrás de unas grandes piedras, dos hombres esperaban con los rifles preparados. Habían llegado demasiado cerca del toldo como para retirarse sin ser vistos, pero todavía no sabían cuántas personas había en aquel campamento ni si pertenecían a una partida mayor. El valle doblaba hacia el este y la expedición, que venía avanzando hacia el sur, había caído de golpe sobre una escena que no esperaba encontrar.\nMás allá de las piedras, una familia seguía en movimiento. Algunos habían salido a cazar. En el toldo quedaban mujeres y niños. Los caballos pastaban cerca. Los perros, que podrían haber dado la alarma, seguían en silencio.\nMartín Platero no dejó un diario. No conocemos su versión de aquel día. La escena anterior es una reconstrucción posible a partir de los relatos de Fontana y Thomas. Lo que ocurrió después, en cambio, puede seguirse por las fuentes de la expedición.\nY lo que ocurrió después cambió el ritmo del viaje.\nEl encuentro El 14 de diciembre de 1885, la expedición de Luis Jorge Fontana llevaba exactamente dos meses desde su salida de Rawson. El gobernador lo sabía y empezaba a sentir la presión del tiempo. Aquel día esperaba hacer una jornada larga, de unas diez leguas, aprovechando que la marcha venía siendo favorable.\nPero no llegaron tan lejos.\nMe había adelantado a galope acompañado del señor Mayo y seguíamos hacia el Sud con alguna inclinación, cuando al llegar a un punto en donde el valle afecta una vuelta rápida, pero parcial hacia el Este, caímos inopinadamente sobre un aduar indio.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. La escena era delicada. Fontana y Mayo estaban solos. Si el toldo formaba parte de una agrupación mayor, podían quedar expuestos. Si eran descubiertos, tampoco sabían qué reacción esperar.\nFontana escribió que lo prudente habría sido volver de inmediato. No lo hizo. Se escondió con Mayo detrás de unas rocas y esperó al resto de la expedición.\nUn cuarto de hora, que nos pareció un siglo, transcurrió hasta que se nos incorporaron nuestros compañeros.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Cuando llegaron los demás, el episodio cambió de escala. Ya no se trataba de dos hombres sorprendidos frente a un toldo. Ahora era una partida armada tomando decisiones rápidas.\nSin pérdida de tiempo, hice rodear la caballada y las catorce vacas que habíamos tomado antes —y adelantándome con diez hombres pude cercar los toldos consiguiendo capturar dos indios, dos mujeres y seis niños de dos a siete años—. Tenían estos para su servicio, solamente, once caballos y diez y siete perros de caza.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Otros cuatro integrantes de aquella pequeña comunidad consiguieron escapar.\nEse dato no es menor.\nDesde el primer momento, la historia de Platero aparece ligada a la fuga.\nLa mirada de Thomas Thomas contó el mismo episodio con otro tono.\nEn su diario, Thomas describió el episodio con un tono muy distinto al de Fontana. Lejos de presentar la captura como una acción heroica, dejó registrado el nerviosismo del encuentro y criticó la imprudencia de algunos hombres de la expedición.\nEntonces unos dieciocho hombres avanzaron en un galope sosegado, con la excepción de los dos hombres del Gobernador que imprudentemente se precipitaron y asustaron a la pobre china y a los niños que habían quedado en el toldo. También la yegua que estaba atada se asustó y disparó y por supuesto los caballos la siguieron.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Thomas anotó que la opinión general fue dura:\nAmbos sufrieron una reprimenda y la opinión general era que si realmente hubiera indios, serían los últimos en aparecer.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Después, la expedición esperó.\nEl hombre del toldo, un muchacho y una mujer estaban afuera cazando. Cuando regresaron, no se acercaron de inmediato. Se quedaron lejos, mirando el campamento ocupado. Una mujer fue enviada como mensajera de paz. Recién después de un buen rato se aproximaron con cautela.\nThomas entendió algo que Fontana apenas deja ver: no habían encontrado una toldería poderosa. Habían encontrado una familia.\nY esa familia vivía con muy poco.\nPero también con mucho trabajo acumulado.\nThomas menciona veinte quillangos, veinte ponchos de guanaco nuevos, herramientas, joyas en elaboración y una lanza larga, cuya punta estaba hecha con media tijera de esquilar de filo muy agudo. Al observar todo eso escribió una frase que merece detenerse:\nEstas cosas demuestran que no han perdido el ánimo aún cuando sus vidas parecen pender de un hilo y el programa de su futuro esté destrozado.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Y enseguida agregó una pregunta incómoda:\n¿Se hizo justicia al llevar cautivos los patagones?\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Esa pregunta no aparece en Fontana.\nY cambia la lectura del episodio.\nQuién era Martín Platero El hombre encontrado aquel 14 de diciembre no era un desconocido.\nSe llamaba Martín Platero. Según otras referencias posteriores, su verdadero nombre habría sido Pedro Silbo. En expedientes de tierras aparece también como Pedro Payán o Vayan Platero. El apodo aludía a su oficio: era artesano platero.\nFontana lo comprobó al revisar sus pertenencias.\nUno de estos indios se llama Martín Platero, y es platero de oficio, como podía probarlo con algunas piezas de plata que aún no tenía concluidas y con sus herramientas consistentes en una bigornia, dos martillos, limas de varias clases y algunos otros utensilios.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. El detalle es interesante porque Fontana utiliza explícitamente la palabra \u0026ldquo;capturados\u0026rdquo;. No habla de acompañantes, aliados ni guías. Habla de individuos capturados. Al mismo tiempo, aclara que sus pertenencias no fueron confiscadas.\nHabiendo hecho registrar los toldos, se encontraron diez ponchos de guanaco recien concluidos, veinte quillangos y varias prendas de plata.\nTodo lo que fué respetado en la parte que les correspondía á Martin y demás individuos capturados.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Pero Platero era mucho más que un artesano encontrado en un valle remoto.\nHabía conocido a Francisco Moreno. Fontana le preguntó por sus rasgos físicos y Platero respondió que era joven, algo grueso y que tenía “vidrios en los ojos”. La descripción convenció al gobernador.\nPero el valor de Platero para la expedición no terminaba en su oficio.\nTambién había conocido a George Musters.\nY eso era especialmente importante para Fontana.\nTambién había conocido mucho antes a Musters, asegurándome que ese mismo valle venía desde Santa Cruz y que él me llevaría hasta el paso del Senguel por donde había venido el viajero inglés en su largo viaje desde Punta Arenas.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Para Fontana, aquel dato era enorme.\nLa expedición buscaba avanzar hacia el Senguer, reconocer sus nacientes y resolver una parte confusa de la geografía patagónica. De pronto, en medio del viaje, aparecía un hombre que decía conocer el camino seguido por Musters.\nPoco después, Fontana registró una confusión reveladora sobre el nombre Senguer. Platero no estaba señalando el río entero, sino un punto preciso del río: el paso.\nEl rio no es Senguerr, Senguerr es esto solo.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Fontana terminó comprendiendo que “Senguerr” no designaba necesariamente al río completo, sino el paso utilizado para cruzarlo. El episodio es pequeño, pero importante: muestra que Platero no era sólo un guía de marcha. También era una fuente de conocimiento sobre cómo se nombraban y entendían los lugares.\nNo era sólo un prisionero. Era también memoria del territorio, conocimiento acumulado durante décadas y, posiblemente, el guía que la expedición necesitaba.\nPor eso, la pregunta que venía del artículo anterior se vuelve más precisa: si Platero era una pieza tan valiosa para orientarse en campos desconocidos, su ausencia en la comisión de Mayo no es un detalle menor.\nEl hombre que ya había escapado Thomas aporta otro dato decisivo.\nDecía que solamente él y su familia habían escapado de la barrida que hiciera el ejército argentino dos años antes.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 La frase es breve, pero cambia todo.\nCuando Fontana y Mayo encontraron a Platero, no estaban frente a alguien que ignoraba lo que significaba una partida armada. Estaban frente a un hombre que, según su propio relato, ya había logrado escapar antes de una operación militar.\nY no solo él.\nHabía escapado con su familia.\nEse dato vuelve más comprensible lo que ocurriría después. Platero no era simplemente un baqueano que se perdió de vista una noche. Era un hombre que ya había demostrado capacidad para sobrevivir, ocultarse y moverse por territorios donde otros no podían seguirlo.\nCuando volvió a desaparecer en enero de 1886, no partía de cero.\nLos campos de Foyel Pocos días después del encuentro con Platero, la expedición atravesó una región que conservaba señales muy recientes de otro episodio de la historia patagónica.\nNi Fontana ni Thomas registraron el nombre del lugar. Sin embargo, por las referencias geográficas y los hechos que describen, se trata de la zona que más tarde sería conocida como Apeleg, escenario del enfrentamiento que la historiografía suele recordar como el Combate de Apeleg.\nPara Fontana, aquellos campos representaban el final de una época.\nAllí, solitarios y combatidos por los vientos, se levantaban como fantasmas en la desolada amplitud del desierto, las tolderías del cacique Foyel que fué el último baluarte de la barbárie derruido por la fuerza de nuestra civilizacion victoriosa.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Más adelante describió lo que todavía podía verse sobre el terreno:\nLos toldos abandonados, las lanzas rotas, los esqueletos de hombres y de caballos, las cápsulas servidas del remington y los girones de quillangos, de bombachas y chaquetillas de paño gris, nos anunciaron que allí hacia poco tiempo se había representado una trajedia de muerte.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. Thomas observó el mismo lugar con un tono muy diferente.\nLlegamos al lugar donde la gente de Foyel fue atacada por los soldados, a fines de 1884.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Las dos descripciones hablan del mismo episodio, pero desde perspectivas distintas. Fontana lo presenta como una victoria de la civilización sobre la barbarie. Thomas simplemente registra un hecho ocurrido poco tiempo antes.\nPara Martín Platero, sin embargo, aquellos campos podían significar algo muy distinto.\nRecordemos que, según su propio relato, él y su familia habían logrado escapar de una \u0026ldquo;barrida\u0026rdquo; realizada por el ejército argentino dos años antes. No sabemos si se refería exactamente a la campaña contra Foyel o a otra operación relacionada. Las fuentes no permiten afirmarlo. Pero la coincidencia temporal resulta difícil de ignorar.\nEl enfrentamiento conocido como Combate de Apeleg ocurrió el 23 de febrero de 1883. Thomas registró el paso de la expedición por esos campos el 19 de diciembre de 1885. Entre ambos momentos habían transcurrido menos de tres años.\nThomas registró que Platero hablaba de una “barrida” ocurrida dos años antes. La fecha no coincide exactamente con el Combate de Apeleg de febrero de 1883, por lo que no puede asegurarse que estuviera refiriéndose a ese episodio en particular.\nMientras los expedicionarios observaban restos de toldos abandonados, lanzas rotas y cápsulas de Remington, Platero recorría un territorio cuya historia reciente conocía mucho mejor que ellos.\nThomas lo percibió con claridad.\nEl indio está más receptivo y muestra que sabe más acerca de estos campos de lo que fingía al principio.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 La observación es importante.\nPlatero no era solamente un hombre que conocía senderos o pasos de montaña. Conocía también la historia reciente de aquellos lugares, las personas que los habían habitado y los acontecimientos que habían ocurrido allí.\nY cuanto más demostraba saber, más valioso se volvía para la expedición.\nDe buena o de mala gana La expedición necesitaba a Platero.\nPlatero, en cambio, parecía necesitar otra cosa: seguir con su familia, sus animales, sus perros, sus herramientas y su vida lejos de cualquier partida armada.\nEsa tensión atraviesa todo el episodio.\nAcampamos cerca para poder detener al indio, pues queremos que nos sirva de baqueano.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Fontana fue todavía más crudo.\nAl siguiente día echamos a nuestro Martín Platero por delante para que de buena o de mala gana nos sirviera de guía.\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886. La frase puede incomodar, pero conviene conservarla.\nPorque muestra sin adornos la relación real.\nPlatero acompañó la marcha, pero no como integrante libre de la expedición. Iba adelante porque lo obligaban a ir adelante. Debía conducirlos por campos que conocía, mientras su familia avanzaba lentamente con pocos caballos, toldo, perros y cargas.\nDesde ese momento, la expedición empezó a depender de un hombre que no quería estar allí.\nEl indio Martín Platero, a quien ya se le había quitado el susto a fuerza de ser bien tratado, lo que no quitaba que fuese más pícaro que bonito\u0026hellip;\n― Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral, 1886 Más allá de los prejuicios propios de la época, la observación de Fontana resulta interesante. Sugiere que, después de los primeros días de tensión, Platero comenzó a convivir con la expedición con cierta normalidad. Eso no eliminó la desconfianza mutua, pero ayuda a entender por qué la fuga posterior sorprendió tanto a algunos de sus integrantes.\nLa lanza La dependencia no eliminó la desconfianza. Por el contrario, algunos episodios sugieren que la relación entre Platero y varios integrantes de la expedición se volvió cada vez más tensa.\nLa tensión también aparece en el recuerdo de John Daniel Evans.\nSegún Evans, durante la marcha Platero ya había mostrado una actitud sospechosa antes de su fuga definitiva. El episodio ocurrió cuando la expedición avanzaba y la familia de Platero venía más atrás.\nEl Valle de los Mártires y Malacara\nJohn Daniel Evans no era un testigo cualquiera. En 1884 había sobrevivido al ataque del Valle de los Mártires, donde murieron tres de sus compañeros galeses. Según su propio relato, logró escapar gracias a su caballo Malacara. Ese antecedente ayuda a entender por qué interpretó con tanta rapidez el gesto de Platero como una amenaza.\nAños más tarde, Evans describiría el episodio con bastante detalle:\nSu actitud era muy sospechosa, tenía la lanza tomada por la mitad y en un descuido arrimó su caballo junto al mío y comenzó a cortar lanza, es la posición más adecuada para la lucha de a caballo.\n― John Daniel Evans, citado en Evans, 1999 Evans interpretó el movimiento como una amenaza inmediata.\nTomé mi Remington de la funda que tenía prendida a la montura y le apunté a la cabeza.\n― John Daniel Evans, citado en Evans, 1999 Y la situación escaló todavía más.\nLe ordené marchar adelante, en caso contrario lo mataría en el acto.\n― John Daniel Evans, citado en Evans, 1999 Por suerte, el episodio no pasó a mayores. Pero el recuerdo de Evans permite medir el grado de tensión que existía dentro de la expedición. Mucho antes de la fuga del 1° de enero, la posibilidad de que Platero intentara escapar ya formaba parte de las preocupaciones del grupo.\nNo hace falta exagerar la escena. Alcanza con entender lo que muestra: Platero era considerado indispensable como guía, pero también era vigilado y objeto de desconfianza. Y esa situación parecía agravarse con el paso de los días.\nDespués de ese episodio, Platero fue desarmado y vigilado con más cuidado.\nY deja una pregunta difícil.\nSi Platero era indispensable como baqueano, pero al mismo tiempo era visto como una amenaza, ¿qué lugar le esperaba cuando dejara de ser útil para la expedición?\nDesconfianza La desconfianza apareció pronto.\nTambién estaba la posibilidad de que escapara.\nEl 24 de diciembre, cuando la expedición decidió dejar parte de la carga en el campamento junto a la familia de Platero para avanzar más liviana hacia los Andes, Thomas expresó claramente su preocupación.\nTemo que las cosas que dejamos corren un gran riesgo de ser abiertas y tal vez desaparecer. Si el indio tiene oportunidad, podría hacer arreglos con su familia para que ella parta el día posterior a nuestra partida, escapar él y unirse a ellos en su camino a Santa Cruz.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 La sospecha estaba formulada antes de que ocurriera la fuga. Thomas no sólo temía perder a Platero: temía perder cargas, animales y recursos necesarios para continuar el viaje. Además, imaginaba una dirección posible para la huida: Santa Cruz, es decir, hacia el sur.\nEse detalle importa porque muestra que la fuga de Platero no fue un rayo en cielo despejado. La expedición ya la consideraba posible.\nEl lago y la desaparición El 24 de diciembre decidieron permanecer en el campamento junto al Senguer y pasar allí la Navidad. Dejaron parte de la carga, algunos animales y a la familia de Platero, para avanzar más livianos hacia la cordillera. El 26 retomaron la marcha hacia el oeste.\nAllí intentaron avanzar hacia el oeste, buscaron el paso hacia Chile, subieron cerros, tomaron fotografías, exploraron la costa y finalmente realizaron la ceremonia para darle nombre al lago.\nEl 1° de enero de 1886, al amanecer, descubrieron que Platero ya no estaba.\nThomas lo registró sin adornos.\nCuando nos levantamos esta mañana, descubrimos que el indio había huido, lo que nos causó escalofríos.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Para entonces la expedición estaba en un punto delicado: lejos del campamento principal, con parte de la carga dejada atrás, con la esperanza del paso hacia Chile debilitándose y con los víveres empezando a pesar en las decisiones.\nLa pérdida de Platero no fue solamente la pérdida de un hombre.\nFue la pérdida del baqueano.\nLa pérdida de un posible intérprete del territorio.\nY la confirmación de un temor que Thomas había escrito días antes.\nNi Fontana ni Thomas explican con certeza el motivo de la fuga.\nPero no hace falta imaginar demasiado para entender que Platero tenía razones para desconfiar. Él mismo había dicho que su familia había escapado de una barrida militar dos años antes. Sabía lo que podía ocurrir con las familias indígenas cuando quedaban bajo control del ejército o de una partida armada.\n¿Escapó porque temía por su familia?\n¿Porque nunca había aceptado servir como guía?\n¿Porque no sabía qué harían con él cuando dejara de ser útil?\nPor ahora, la fuente sólo permite afirmar una cosa: Platero desapareció antes de que la expedición pudiera resolver qué hacer con él.\nLos primeros hombres La reacción fue inmediata.\nEnviamos cuatro hombres al lugar donde habían quedado las chinas para tratar de detener al indio; tenían órdenes de disparar si se resistía, pero de no dañar a las chinas y los niños.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 Esa misma mañana, antes de iniciar el regreso, todavía se realizó la ceremonia de Año Nuevo junto al lago.\nLa expedición ya no se movía como un solo cuerpo.\nHabía hombres enviados hacia el campamento.\nHabía un grupo principal regresando desde el lago.\nY, según el relato de Fontana, había también una comisión al mando de Mayo con diez soldados que debía bajar hacia el sur para intentar encontrar un paso hacia el oeste.\nEse posible movimiento hacia el sur adquiere otra dimensión después de la fuga de Platero.\nNo puede afirmarse que la comisión de Mayo saliera para buscarlo. Fontana la presenta como una partida exploratoria hacia el Aysén. Pero el trazado del croquis, breve y envolvente, permite al menos dejar abierta una posibilidad: que aquellos movimientos también pudieran haber servido para cortar rastros o cubrir terreno en caso de que Platero hubiera intentado escapar hacia el sur.\nNo es una conclusión.\nEs una pregunta que vuelve más complejo el episodio.\nSiete hombres más El 2 de enero la expedición llegó al campamento donde habían dejado parte de la carga y los animales.\nAllí confirmaron que Platero ya había pasado.\nLos fogones todavía estaban tibios.\nThomas calculó que había llegado unas dos horas antes que los hombres enviados el día anterior.\nLa familia se había ido.\nLas cosas de la expedición no habían sido tocadas.\nLas vacas estaban bien.\nLos caballos también.\nPero Platero ya no estaba.\nEse mismo día, a las dos de la tarde, enviaron una nueva partida.\nEsta vez no fueron cuatro hombres.\nFueron siete.\nThomas incluso dejó registrados los nombres de los siete hombres enviados. Entre ellos estaba John Daniel Evans.\nLa expedición quedó esperando.\nEl 3 de enero no salieron temprano porque habían desaparecido las vacas. Luego acamparon cerca, en un valle angosto y pantanoso. Thomas escribió que permanecerían allí hasta que regresaran los hombres enviados tras Platero.\nEl 4 siguieron detenidos, con viento fuerte y sin novedades.\nEl 5 continuaban en el mismo lugar.\nLa comisión todavía no había regresado.\nFinalmente, el 6 de enero volvió la partida.\nNo traían a Platero.\nLa comisión regresó alrededor de las 2 p.m., perdieron el rastro del indio en las piedras, había ido por los lugares más improbables que uno pudiera imaginar pero siempre rumbo al norte.\n― John Murray Thomas, Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros, Revista Camwy, n.º 10, 1985 La frase es notable.\nPlatero había logrado escapar con su familia de una redada militar pocos años antes.\nAhora volvía a hacerlo frente a una expedición armada.\nY otra vez con mujeres, niños, perros, caballos y cargamento.\nLos rastreadores no pudieron seguirlo.\nPerdieron la huella en las piedras.\nHabía elegido los lugares menos esperados.\nEso no habla de suerte.\nHabla de conocimiento.\nUna libertad recuperada La fuga de Platero no puso fin a la expedición.\nPero la alteró.\nDurante días, hombres y caballos fueron desviados para buscarlo. La marcha se demoró. Las decisiones se repartieron entre volver, esperar, perseguir y reorganizarse.\nMientras tanto, el clima empeoraba, los víveres disminuían y los animales necesitaban descanso.\nLa expedición seguía en pie.\nPero empezaba a parecer menos ordenada de lo que sugiere el relato general.\nAlgunos de los propios expedicionarios parecen haber entendido, finalmente, que Platero había ganado.\nWilliam Lloyd Jones Glyn lo resumió con una frase difícil de mejorar:\nLlegamos al vado de los tehuelches a la tarde y supimos por el informe de los gauchos que el indígena y su prole habían ganado su libertad una vez más\u0026hellip; pienso que el sentir general de la compañía era: feliz viaje para él, sus mujeres e hijos y los quince galgos.\n― William Lloyd Jones Glyn, citado en Veniard Martín Platero desapareció nuevamente en la Patagonia. Había recuperado su libertad aunque no sería la última vez que los exploradores escucharían hablar de él.\nLa expedición, en cambio, todavía seguiría afrontando desafíos.\nFuentes citadas en este artículo Fontana, Luis Jorge. Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. Primera edición, 1886. Thomas, John Murray. “Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros”, en Revista Camwy, n.º 10, Museo Histórico Regional de Gaiman, noviembre de 1985. Veniard, Juan María. Exploradores y viajeros en la Patagonia. Evans, John Daniel. Testimonio citado en obras sobre la expedición de los Rifleros del Chubut. Glyn, William Lloyd Jones. Testimonio citado en Veniard. Aguado, Alejandro. Colonización del Sudoeste del Chubut. ","date":"2026-05-08","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/historia/articulo_4_martin_platero/","section":"historia","summary":" El hombre que sabía desaparecer Los perros no ladraron.\nDetrás de unas grandes piedras, dos hombres esperaban con los rifles preparados. Habían llegado demasiado cerca del toldo como para retirarse sin ser vistos, pero todavía no sabían cuántas personas había en aquel campamento ni si pertenecían a una partida mayor. El valle doblaba hacia el este y la expedición, que venía avanzando hacia el sur, había caído de golpe sobre una escena que no esperaba encontrar.\n","title":"Artículo 4: Martín Platero"},{"content":"Evolución de la geografía política en la Patagonia central: de la Gobernación de Nueva León a la consolidación de Río Mayo La configuración del espacio patagónico como entidad política y administrativa representa uno de los procesos más complejos de la arquitectura estatal en el Cono Sur. No fue una simple ocupación de tierras, sino una construcción deliberada fundamentada en marcos jurídicos, exploraciones científicas y una necesidad imperiosa de consolidar soberanía. Para entender la identidad de Río Mayo, es necesario recorrer este camino de lo general a lo local, analizando cómo los nombres y límites en el mapa reflejaron las ambiciones de cada época.\nEl amanecer colonial: La Gobernación de Nueva León (1534-1535) Mucho antes de la organización del Estado argentino, la Corona de Castilla realizó el primer intento de estructurar políticamente este territorio. El 21 de mayo de 1534, el rey Carlos V firmó las capitulaciones que crearon la Gobernación de Nueva León, otorgada al portugués al servicio de España, Simón de Alcazaba y Sotomayor. El 9 de marzo de 1535, Alcazaba fundó el Puerto de los Leones en la actual Caleta Hornos (Bahía Gil), unos 29 km al sur de Camarones. Este fue el primer asentamiento europeo en lo que hoy es la provincia del Chubut. Desde allí se realizó la primera incursión al interior, donde los expedicionarios descubrieron el río Chico (bautizado como Guadalquivir) y llegaron hasta las cercanías de las actuales localidades de Las Plumas y Los Altares. Aunque esta gobernación fue efímera debido a un motín que terminó con la vida de Alcazaba, marcó el hito inicial de la toponimia y la presencia administrativa europea en la región. La nacionalización del sur y la Gobernación de la Patagonia (1862-1881) Tras siglos de presencia nominal española, el Estado argentino comenzó a legislar sobre los territorios que no estaban bajo jurisdicción efectiva de las provincias fundacionales. La Ley N.º 28 de 1862 constituyó el pilar fundacional al disponer que todos los territorios fuera de los límites de las provincias fuesen considerados nacionales. Bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, se sancionó la Ley N.º 954 el 11 de octubre de 1878, creando la Gobernación del Territorio de la Patagonia. Esta gran jurisdicción, con capital en Mercedes de Patagones (hoy Viedma), nació con una impronta militar: su gobernador dependía del Ministerio de Guerra y Marina, vinculando la gestión territorial directamente con la campaña denominada Conquista del Desierto. El Tratado de Límites con Chile en 1881 consolidó finalmente la soberanía argentina sobre la Patagonia Oriental, permitiendo proyectar una administración civil más estable. El nacimiento del Territorio Nacional del Chubut (1884-1915) El 16 de octubre de 1884 se promulgó la Ley N.º 1532 de Organización de los Territorios Nacionales, que disolvió la Gobernación de la Patagonia y creó seis nuevas gobernaciones, entre ellas la del Chubut. El primer gobernador, Luis Jorge Fontana, trasladó la sede administrativa a Rawson. Este periodo (1884-1955) se caracterizó por un \u0026ldquo;republicanismo tutelado\u0026rdquo;: los habitantes de los territorios eran ciudadanos que no podían elegir a su gobernador ni votar por autoridades nacionales. El proceso histórico que propició la consolidación fue la colonización, utilizando a inmigrantes (especialmente galeses, pero también bóeres e italianos) como portadores de un mandato civilizatorio para ocupar espacios que el Estado consideraba vacíos, ignorando a menudo la preexistencia de los pueblos originarios.\nLa evolución de los departamentos La división interna del Chubut respondió a la necesidad de acercar la administración de justicia a una población dispersa. Esta evolución ocurrió en cuatro etapas clave:\n1885: División en dos departamentos, Capital (norte del río Chubut) y Sur (sur del río Chubut, incluyendo la zona de Río Mayo). 1895: Creación de tres departamentos: Rawson, Gaimán y 16 de Octubre. La región del actual Río Mayo quedó integrada en este último, que abarcaba toda la zona andina. 1904: Surgimiento del Departamento Sarmiento, formado con tierras de Gaimán y 16 de Octubre. Río Mayo pasó a depender de esta nueva jurisdicción. 1915 (Hito Definitivo): El decreto del 20 de octubre de 1915 reorganizó el territorio en 15 departamentos con nombres basados en voces autóctonas y accidentes geográficos. Aquí se creó formalmente el Departamento Río Senguer, con cabecera inicial en Colonia Ensanche Sarmiento (actual Facundo). La Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia (1944-1955) En 1944, el gobierno nacional creó la Zona Militar de Comodoro Rivadavia mediante el Decreto-Ley N.º 13.941. Esta medida buscaba resguardar los recursos petrolíferos estratégicos durante la Segunda Guerra Mundial. Para conformarla, se le segregaron al Chubut 42.330 km² (todo el territorio al sur del paralelo 45° S). En esta etapa, el Departamento Río Senguer fue fragmentado en cuatro departamentos militares: Alto Río Senguerr, Alto Río Mayo, Río Mayo (con cabecera en la localidad homónima) y Los Huemules. Esta anomalía terminó en 1955, cuando se restituyeron los límites originales del Chubut al iniciarse el proceso de provincialización. De Territorio a Provincia (1955-1958) La Ley N.º 14.408 (sancionada el 15 de junio y promulgada el 28 de junio de 1955) declaró provincias a los territorios nacionales. Aunque el proceso fue demorado por el golpe de Estado de septiembre de ese año, en 1957 se sancionó la Constitución de la Provincia del Chubut. La Convención Constituyente, reunida en Rawson, estableció puntos de vanguardia como el dominio originario de la provincia sobre sus recursos naturales (incluyendo hidrocarburos) y el reconocimiento de los pueblos indígenas. En 1958, con la asunción de Jorge Galina, Chubut inició su vida autónoma plena.\nRío Mayo: Historia de una identidad local Río Mayo resume en su cronología los procesos de exploración y defensa fronteriza del sudoeste chubutense:\nExploración (1885): Durante la expedición de los \u0026ldquo;Rifleros del Chubut\u0026rdquo;, el gobernador Fontana bautizó al río en honor a su secretario, Gregorio Mayo. Los tehuelches lo llamaban Ayones o Tapel. Poblamiento: Los primeros colonos permanentes se asentaron hacia 1901-1903, fueron los comerciantes pioneros Emilio Loyaute, Guido Perratonni y Catalinni, donde se destaca Rafael de la Fuente por construir la primera escuela en 1920, factor que consolidó el asentamiento definitivo. Hitos institucionales: La fundación oficial del pueblo se concretó por decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 22 de agosto de 1935. En 1941, la Gobernación del Chubut formalizó la administración con De la Fuente como presidente. Presente: Hoy es la capital económica del Departamento Río Senguer, sede de la Fiesta Nacional de la Esquila y un nodo estratégico en el Corredor Bioceánico. ","date":"2026-05-08","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/historia/geografia-politica/","section":"historia","summary":"Evolución de la geografía política en la Patagonia central: de la Gobernación de Nueva León a la consolidación de Río Mayo La configuración del espacio patagónico como entidad política y administrativa representa uno de los procesos más complejos de la arquitectura estatal en el Cono Sur. No fue una simple ocupación de tierras, sino una construcción deliberada fundamentada en marcos jurídicos, exploraciones científicas y una necesidad imperiosa de consolidar soberanía. 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Aquí, las voces del pasado encuentran un lugar para quedarse: las actas de fundación, las fotografías antiguas, los relatos de pioneros y las huellas de quienes imaginaron un futuro entre el viento y el silencio.\nQué encontrás aquí Historia — Artículos sobre los orígenes del pueblo, su fundación y primeros años. Línea de Tiempo — Una cronología visual de los eventos más importantes. Bibliografía y Recursos — Fuentes, libros y materiales de referencia. Sobre el sitio Riomayo.com es un sitio estático construido con Hugo y el tema Stack, publicado con el único fin de mantener viva la historia de Río Mayo, Chubut, Argentina.\n","date":"2025-08-22","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/acerca/","section":"","summary":"Nuestra misión Este proyecto nació con el propósito de preservar la memoria de Río Mayo — su gente, sus caminos y los sueños que cruzaron la estepa patagónica. 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Los propios aborígenes tehuelches lo llamaban Aayones, que en su lengua significaba \u0026ldquo;Tierra de Pantanos\u0026rdquo;.\nSobre ese mismo paso natural comenzó a gestarse la población actual, con los primeros asentamientos estables en 1901, cuando el francés Emilio Loyaute se instaló en el margen sur, donde luego se conocería como La Bajada. Ese mismo año se establecen Guido Perratonni y Catalinni. En 1903 nació Berta Loyaute, el primer registro de nacimiento en el lugar.\nEn los primeros años del siglo XX, la zona ya comenzaba a recibir nuevas familias y pobladores. Sin embargo, el reconocimiento oficial llegaría décadas más tarde. Aunque los lotes ya habían sido trazados con anterioridad en lo que los vecinos describían como un paraje de condiciones ideales para convertirse en centro poblado, fue recién el 22 de agosto de 1935 cuando el decreto 7512 le otorgó existencia legal bajo el nombre de Paso Río Mayo, marcando el inicio institucional del pueblo.\n","date":"2025-08-22","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/historia/origenes-riomayo/","section":"historia","summary":"Los Orígenes de Río Mayo Mucho antes de la llegada de los primeros colonos, los tehuelches transitaban este territorio desde tiempos ancestrales, utilizando varios pasos naturales a lo largo del río como punto de cruce en sus desplazamientos por la Patagonia según lo que hemos aprendido de los primeros exploradores.\nFue precisamente en la primera quincena de enero de 1886 cuando el Coronel Luis Jorge Fontana, durante su expedición, bautizó al río con el nombre \u0026ldquo;Mayo\u0026rdquo; en homenaje al oficial Gregorio Mayo, quien lo había explorado por encargo suyo. Los propios aborígenes tehuelches lo llamaban Aayones, que en su lengua significaba \u0026ldquo;Tierra de Pantanos\u0026rdquo;.\n","title":"Los Orígenes de Río Mayo: Primeros Años y Fundación"},{"content":"Este espacio nació con el propósito de preservar la memoria de Río Mayo, su gente, sus caminos y los sueños que cruzaron la estepa patagónica.\nUn viaje por el tiempo La historia de Río Mayo comienza en los primeros años del siglo XX, con los primeros pobladores que se asentaron en el valle, con las chatas que marcaron las primeras huellas, sus instituciones y su gente.\nCada evento, cada imagen y cada testimonio que reunimos forma parte de una línea de tiempo viva, que invita a recorrer los momentos que dieron forma a nuestro pueblo.\nLínea de Tiempo Línea de Tiempo — Primeros pasos de Río Mayo Explorá cómo comenzó todo... una muestra de los primeros hitos de nuestra historia.\n1535 Primer asentamiento europeo en territorio Argentino El 24 de febrero de 1535, Pedro de Alcazaba y Sotomayor se autoproclama gobernador de Nueva León y funda el asentamiento llamado \u0026#34;Puerto de los Leones\u0026#34; en lo que hoy es Caleta Hornos, a 29 km al sur de la actual Camarones, Chubut.\n1865 Desembarco de los galeses Desembarcaron en Puerto Madryn, el 28 de julio de 1865.\n1869 George Musters Recorre la Patagonia de sur a norte unido a los caciques tehuelches Casimiro y Orkeke. Recorre el Guenguel y el Chalía. Cruza el río Mayo cerca de la confluencia con el Chalía.\nVer la línea de tiempo completa → Nuestro compromiso Este proyecto busca ser un archivo abierto y en crecimiento, donde compartiremos la cronología de los eventos que forman la historia del pueblo y sus alrededores.\nBienvenidos a Río Mayo.\n","date":"2025-08-22","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/inicio/","section":"","summary":"Este espacio nació con el propósito de preservar la memoria de Río Mayo, su gente, sus caminos y los sueños que cruzaron la estepa patagónica.\nUn viaje por el tiempo La historia de Río Mayo comienza en los primeros años del siglo XX, con los primeros pobladores que se asentaron en el valle, con las chatas que marcaron las primeras huellas, sus instituciones y su gente.\nCada evento, cada imagen y cada testimonio que reunimos forma parte de una línea de tiempo viva, que invita a recorrer los momentos que dieron forma a nuestro pueblo.\n","title":"Te damos la bienvenida"},{"content":"","date":"0001-01-01","permalink":"https://riomayo-test.pages.dev/page/busqueda/","section":"page","summary":"","title":"Búsqueda"}]